Archivo de la etiqueta: Jose Mari Esparza Zabalegi

[KORAPILOA] Jose Mari Esparza: El carlismo como oposición al franquismo

En este vídeo Jose Mari Esparza nos cuenta que cuando eran críos recuerda que los únicos que mostraban oposición al régimen franquista era el fenómeno del carlismo; de los que habían ganado la guerra pero luego acabaron en la oposición.

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[KORAPILOA] Jose Mari Esparza: 1976 urteko Jurramendiko gertakariak

Bideo honetan Jose Mari Esparzak 1976.urteko maiatzaren 9an Jurramendin gertatutakoari buruz hitz egiten digu, gertakarien lekuko zuzena izan baitzen. Izan ere, Ricardo Garcia Pellejero-ren heriotzaren lekuko zuzena izateaz gain, ondorengo ordu eta egunetan antolatu ziren mobilizazio eta greba deialdietan ere parte hartu zuen.

Montejurra, 30 de años de impunidad sobre la matanza con más testigos (2006)

Gara

30/04/2006

Apenas dos meses después de la masacre del 3 de marzo de 1976 en Gasteiz, otro rincón de Euskal Herria se tiñó de sangre hace ahora 30 años. La reunión anual de los carlistas en Montejurra fue atacada por fascistas con el apoyo de la Guardia Civil. Murieron dos personas. Manuel Fraga, entonces ministro de Gobernación, sigue como senador. Ni siquiera «el hombre de la gabardina» fue condenado por ello.

El día amaneció gris y con un intermitente sirimiri en ese 9 de mayo de hace 30 años. Para las 6.30 de la mañana la cumbre de Montejurra estaba ocupada militarmente por diversos grupos de los llamados «sixtinos» o seguidores de Sixto de Borbón, hermano de Carlos Hugo. El propio Sixto y su Estado Mayor habían pernoctado en el Hotel Iratxe, en las faldas de la montaña. A las 7.30 de la mañana llegaban casi 300 guardias civiles y policías con material antidisturbios y se distribuían por los alrededores de Montejurra, en cuya cima se encontraban además guardias civiles adscritos a los cuarteles de Lizarra y Abartzuza. Sigue leyendo

Montejurra (1999)

Gara (Mayo de 1999)

Réquiem para sordos, Txalaparta, Tafalla, 2004, pp. 91-92.

Jose Mari Esparza Zabalegi

Me acerqué el otro día a los encinares de Montejurra, sacro bastión del carlismo vasco. Suelo hacerlo cada primavera, y entre sus tomillos repaso la historia familiar, de cuando al bisabuelo Ángel lo enviaron por una samanta de leña y se largó, con su burra y sus dieciséis años, a pegarse de tiros con los batallones guiris. Y también el bisabuelo Francisco, el que no quería ir quinto a Cuba, y los bisabuelos de casi todos los que leéis este periódico, que raro es el paisano de humilde cuna al que le rasques la cabeza y no le salga la boina roja. En Montejurra, el tomillo huele a insurrección popular, a generales españoles mordiendo la hierba, a defensa de la casa del padre. Veo a mi hijo ondear una cruz de San Andrés y, a su manera, le explico que es como la amatxo de la ikurriña. Pocos reconocen que, pese a todo, sigue siendo el símbolo tras el que más vascos han muerto. Allí aún se canta un Gernicaco Arbola con sabor añejo, y los mayores sacan de las alforjas remembranzas del Tío Tomás, y de aquellos caudillos aldeanos que arrastraron tras de sí a toda la mocina de nuestros pueblos: Ollo, Radica, Lerga… generales jornaleros que todavía galopan en la memoria popular. No se habla de la última guerra, la del 36, y todos sabemos la razón. Sigue leyendo