Archivo de la etiqueta: Doña María Teresa de Borbón Parma

Fraga i la Corona: la contrahistòria (2012)

Ara.cat

21/01/2012

Xavier Casals

El tabú de la successió monarquica

Manuel Fraga va empènyer Joan Carles I a la Corona apartant els rivals carlins

La successió de la Corona espanyola no és tan indiscutible com sembla avui. Als anys 50, Xavier de Borbó-Parma va disputar el tron a Joan Carles. El 1976, els fets de Montejurra van estroncar el camí.

Un dels episodis més foscos de la Transició va succeir quan Manuel Fraga era ministre de Governació: els fets de Montejurra del 9 de maig del 1976. Aquell dia se celebrava a Navarra la concentració carlina anual instaurada el 1954. En el seu decurs es van enfrontar seguidors de l’esquerrà Partit Carlí (PC), que liderava el príncep Carles Hug de Borbó-Parma, i els d’un contingent carlí ultradretà acabdillat pel seu germà petit Sixt Enric. Davant la passivitat de la Guàrdia Civil, l’episodi es va saldar amb dos morts del PC i 30 ferits, i mai es va clarificar: els 11 volums del sumari es van extraviar. Sigue leyendo

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Dos fotografías de Montejurra 1978 de la revista Tiempo de Historia

Fuente:  “Montejurra, el monte para la eternidad: Historia de una oposición al franquismo” en Revista Tiempo de Historia.

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Monolito de Ricardo y Aniano (2011)

Situado en la explanada de Irache, muy cerca del monasterio, se encuentra el monolito de recuerdo y homenaje a Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, los dos carlistas asesinados en Montejurra 76.

En el monolito hay una placa en la cual, además de los nombres de las víctimas, se puede leer: «Vuestra sangre es semilla de libertad». Sigue leyendo

Actos de Montejurra (1968)

Fuente: Revista Montejurra, nº 37, mayo de 1968.

Domingo gris, nebuloso, cargado de humedad con esporádicas lluvias que parecían querer zancallidear la jornada que se preparaba. Sin embargo, desde primeras horas de la mañana, bien de madrugada, las boinas rojas se encargaron de poner una nota de color mucho más alegre, y fueron llegando uno y a otro lado de Irache centenares de autobuses y miles de pequeños turismos abarrotados de gentes ufanas, juventud y personas mayores con un entusiasmo que hacía presumir lo imponente de la manifestación. Además, los caminos de acceso a Montejurra, de todos los pueblos de sus inmediaciones e incluso de otros separados por varios kilómetros, estaban repletos de carlistas marcando la ruta con el trazo rojo de sus boinas como amapolas que hubieran sido intencionadamente sembradas entre los verdes trigales de la comarca. De forma que a las nueve de la mañana, las inmediaciones de Irache estaban totalmente repletas, acudiendo gentes de toda España a la llamada de los altavoces que entonaron himnos carlistas, con intercalación de consignas.

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Montejurra 78: socialismo y viacrucis (1978)

Montejurra 78 socialismo y viacrucis (1978)

Gonzalo Goicoechea, Triunfo, nº 798, 13/05/1978, pp. 30-31.

Se hace necesario explicar el ambiente que en Navarra se respiraba días antes. Los fascistas atacaban de nuevo. Amplios sobres distribuían, mediante el correo, unos panfletos que no tienen desperdicio. Eran –otra vez- la baba y la amenaza en el aire. En uno de los panfletos, la comunión tradicionalista navarra, incapaz de más, decía los tópicos de siempre: separatismo y comunismo (…) Sixto –traidor para los carlistas- osaba en el tercer comunicado hacer una declaración política en la que rechazaba cualquier incorporación de Navarra a Euskadi (…) La comunión tradicionalista-carlista se consideraba desplazada por el PC y terminaba amenazando como siempre: “La CTC quiere dejar clara constancia de que no será responsable de nada de lo que ocurra el próximo sábado 7 de mayo en Montejurra”.

“Euskadi, la brisa de Montejurra” y “La muerte de don Francisco Javier de Borbón Parma” (1977)

“Euskadi, la brisa de Montejurra” y “La muerte de don Francisco Javier de Borbón Parma” (1977)

Peru Erroteta, Triunfo, nº 746, 14/05/1977, pp. 14-15.

Aparece también otro argumento más en la prohibición del Montejurra, que parece encajar con las desautorizaciones del Aberri Eguna y del Primero de Mayo. Sumergidos ya en la lista electoral, no parece resultar muy confortable para el Gobierno y para la vocación de futuro de algunos de sus integrantes cualquier acto político de la oposición susceptible de aportar dividendos a las urnas. Ya se dijo que aun a costa de perder imagen democrática, el Gobierno optó por la prohibición del Aberri Eguna ante la no descabellada posibilidad de que hubiera podido transformarse en un plebiscito por la autonomía de Euskadi. Algo parecido ocurrió con el Primero de Mayo, que de haberse celebrado libremente hubiera puesto de manifiesto el protagonismo de los trabajadores en el cambio político. Y en el caso de Montejurra, de no haber mediado la prohibición, podría haberse quebrado la línea divisoria entre partidos legales e ilegales y, en el fondo, la constatación de una realidad discriminatoria.