Archivo de la categoría: 1969

Manifestación en Estella/Lizarra (1969)

Manifestación carlista contra Franco que dio pie a los graves incidentes de Estella el año 1969. Foto: Archivo Auñamendi.

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Efervescencia juvenil en Montejurra 1969

Floren Aoiz Monreal, El jarrón roto. La Transición en Navarra: una cuestión de Estado, Txalaparta, Tafalla, 2005, p. 167.

El Estado se mostró dispuesto a llegar hasta donde hiciera falta para despejar el terreno a Juan Carlos y quitar de en medio a los carlistas. En mayo de 1969, en los actos de Montejurra se gritó “¡Franco es un traidor, sí, señor!“, se quemó y pisoteó un retrato del Caudillo y hubo serios incidentes entre varios miles de jóvenes y las fuerzas represivas. Se caldeó tanto el ambiente que, ante la posibilidad de que los manifestantes se desplazaran a Iruñea, se había decido recurrir a una acción de fuerza. Un informe reservado indicaba que: “Los acontecimientos iban adquiriendo tal gravedad que el Gobernador Civil estuvo en contacto directo con Madrid y se sabe que de haberse realizado la marcha sobre Pamplona se hubiera producido un día de luto, puesto que la intención de la primera autoridad civil de Navarra fue, incluso, haber ordenado a las fuerzas disparar contra los manifestantes.

Multas a Zubiaur y Goñi con motivo de Montejurra 1969

Francisco Miranda Rubio, “Los procuradores de representación familiar en la novena legislatura franquista (1967-1971)”, Principe de Viana (Pamplona), nº. 203 (1994), pp. 615-637.

Por eso, con ocasión del acto carlista de Montejurra del año 1969, el gobierno amparándose en que Goñi y Zubiaur lo habían presidido, cuando en realidad Zubiaur en su intervención había denunciado los propósitos políticos del Ejecutivo, les impuso una multa de 25.000 y 50.000 pesetas respectivamente. Los procuradores navarros se negaron a pagarla y acudieron a la Presidencia de las Cortes reclamando el desafuero cometido contra ellos en su condición de procuradores. Pero la Comisión Permanente de la Cámara desatendió tales demandas. En realidad, una vez más se quebrantaba el fuero parlamentario, no se respetaba su inmunidad e inviolabilidad y se ponía de relieve la actitud un tanto servil que estaban obligados a desempeñar los procuradores, dado que no se admitían las discrepancias políticas.

Montejurra y el joven carlismo (1969)

Montejurra y el joven carlismo (1969)

Luis Carandell, Triunfo, nº 362, 10/05/1969, p. 8.

Me sorprendió el otro día ver, junto a los viejos tradicionalistas, a un elevado porcentaje de jóvenes, algunos de ellos universitarios, que parecían oponer al populismo instintivo de sus mayores una más cuidadosa reflexión de los problemas actuales. No es el suyo, afirman ellos, “un nuevo carlismo” y el mismo José Ángel Zubiaur, en el acto político que se celebró, a pesar de los pesares, en la Campa, tuvo especial interés en recalcar que en el carlismo no hay “viejo” ni “nuevo”, sino una continuidad de pensamiento. En esta época de descrédito de todos los “slogans”, más que rendirnos al escrúpulo que necesariamente ha de provocar en nosotros la leyenda ultramontana del Carlismo, sería interesante analizar, aun estando en contra de ellos, sus principios más importantes, su anticentralismo (“España no es Madrid”), su colectivismo agrario, su concepción de la representatividad y, sus ideas sociales que, según afirman los carlistas, quedaron reflejadas en el Acta de Loredán antes de ser sancionadas por la “Rerum Novarum”. En nuestros días, las ideas del Carlismo han sido expuestas en publicaciones del tipo de las «autofinanciadas», en anticuado formato y han padecido de la confusión automática producida en la mente española entre Carlismo e Integrismo.

Montejurra, el monte para la eternidad: Historia de una oposición al franquismo (1978)

Montejurra, el monte para la eternidad Historia de una oposición al franquismo (1978)

Trabajo de Josep Carles Clemente Balaguer (1978)

Publicado en Tiempo de Historia, nº 43, 01/06/1978, pp. 12-27.

Mensaje de Don Javier al Montejurra 1969

A mis leales carlistas:

Reunidos, según nuestra vieja tradición, para recordar a nuestro gran Ejército de hombres que murieron gloriosamente por Dios, por la Patria y el Rey, afirmamos aquí nuestra unión.

La unión y la continuidad aseguran nuestra fuerza por la fe en Dios y nuestra esperanza por la fidelidad del pueblo aquí congregado.

Sois muy numerosos. Habéis venido de todas las Regiones de España, desde las lejanas Canarias hasta la más próxima Navarra. Habéis venido para demostrar, una vez más, nuestra gran unidad y nuestra voluntad. Sigue leyendo